AGRICULTURA ECOLÓGICA

Desde hace unos años podemos observar que marcas internacionales han empezado a reducir sus beneficios en sus principales productos ¿La razón? La mayor concienciación del consumidor en consumir un producto de calidad que respete al medio ambiente y cuide su salud. Los patrones de consumo han dado un giro. Ahora, ha nacido una nueva generación “ECO” de consumidores preocupados por comprar alimentos de mayor calidad, aunque ello suponga pagar más por ello.
Esta demanda ha sido atendida por las grandes compañías que han tenido que ir adaptándose a los nuevos cambios y hábitos de consumo. Han incorporado productos más frescos, ecológicos, menús saludables, productos con menos conservantes, sin azucares ni edulcorantes, etc. Cada vez son más las tiendas ecológicas que van surgiendo, así como la aparición de restaurantes dedicados a este nicho.
Una empresa como la Central lechera asturiana, que vende su imagen como una leche fresca casi directamente obtenida de la vaca sin ningún tipo de alteración, ha tenido que cambiar su estrategia, así como todos sus productos haciéndolos, ahora sí, 100% naturales y sin ingredientes artificiales. A pesar de que con esta decisión reduzcan sus beneficios están siendo éticos con la salud del consumidor ofreciendo un producto sin conservantes, colorantes ni estabilizantes y al mismo precio.
En España el consumo ecológico se considera aún un mercado de nicho ya que el consumo respecto a Europa es ocasional y minoritario. El mercado alemán es el líder en el sector, seguido de Suiza y Dinamarca respectivamente. En nuestro país el crecimiento es muy lento, pero sí que se ha logrado incrementar sus ventas y el gasto per cápita en los últimos años.
El primer motivo para decantarse por el consumo de productos ecológicos es la salud. Se buscan alimentos “reales”, naturales y de calidad. Pero existe un freno al consumo, y es que sigue siendo caro y difícil de encontrar a pesar de los, cada vez mayores, esfuerzos.
Lo cierto es, que todo viene determinado por el coste de la producción ecológica que requiere de un número de medidas más elevado que el tradicional para poder catalogarse como “ecológico”. La inversión en tiempo y dinero por parte de los agricultores es también mucho mayor. Además, existe la obligación de pasar una serie de certificaciones de calidad para garantizar el proceso ecológico de la cadena.
En definitiva, parte del trabajo ya está hecho; se ha logrado que el consumidor sea consciente de lo que consume buscando un mejor producto. El siguiente paso será lograr un aumento de la producción y disposición del producto ecológico que podrá ser posible si aumentan las subvenciones y el apoyo a este tipo de agricultura.

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